Le congelan sus cuentas por llamarse igual que narco

Al comerciante poblano le pareció sorprendente la confusión sólo por tener el mismo nombre y apellidos de Raúl Flores Hernández

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos habría confundido a un comerciante de San Martín Texmelucan, con el narcotraficante detenido Raúl Flores Hernández, por lo cual, desde esta semana, le han congelado su cuenta bancaria.

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De acuerdo con documentos de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), el también conocido como «El Tío», quien presuntamente incorporó a su red de lavado de dinero al futbolista Rafael Márquez y al cantante Julión Álvarez, tendría un inmueble con locales comerciales en el número 201 de la calle Zaragoza de la zona centro de ese municipio, donde estaría radicada su acta de nacimiento.

El poblano Raúl Flores Hernández admitió que es dueño de ese inmueble, pero aseguró que la justicia estadunidense se ha confundido, pues él es homónimo del presunto delincuente, tiene 25 años de vivir en Texmelucan; además, lamentó que este error haya provocado el congelamiento de su cuenta bancaria.

“En realidad, la gente ve el morbo, simplemente ese hecho, y tengo congelada por ahí una cuenta de banco que eso sí realmente es donde me están perjudicando, porque mi negocio se tiene que mover y se tiene que mover en regla, a como nos dice la Secretaría de Hacienda: tener una cuenta para hacer depósitos y todo y ahorita está congelada», advirtió.

En entrevista, negó que alguna autoridad se haya acercado a él o su familia para saber más sobre lo publicado en la «lista negra» de la OFAC, lo que ha provocado que lo hayan empezado a buscar diversos reporteros y medios de comunicación.

“Los primeros que se acercaron son ustedes, los reporteros, ante lo cual yo estoy dando la cara para deslindar esto. Ellos tendrán que hacer lo propio, pero hasta ahorita no he tenido razón (de autoridades)», sostuvo.

Para Flores Hernández, resulta increíble que se haya anotado su propiedad como parte de los bienes de un narcotraficante; pero, más sorprendente le parece que hayan concluido que él es delincuente tan sólo por tener los mismos nombre y apellidos.

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